Home / Español / Su hijo muere congelado. Pero cuando el papá se va a despedir pasa lo increíble

Su hijo muere congelado. Pero cuando el papá se va a despedir pasa lo increíble

Un hombre mientras manejaba se percató de que había una bota saliendo de una enorme montaña de nieve justo al lado de la carretera. Paró su carro, se bajó al helado frío de la mañana y con ayuda de una linterna empezó a buscar por señales de su hijo perdido. “Estaba buscando por los alrededores y ahí estaba Justin simplemente tirado en la nieve” asegura Don Smith, el padre de uno de los hombres más afortunados de todos. “Estaba completamente azul. Su cara… lucía sin vida. Busqué su pulso, latidos en su corazón pero no había nada”. 

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Justin Smith, la víctima de 25 años de edad, había estado allí bajo un montón de nieve helada por lo menos 12 horas seguidas. El frío era inclemente y toda esa noche había estado en -20 grados centígrado. Cuando el personal de emergencia llegó al lugar tampoco fueron capaces de conseguir señales de vida en el cuerpo inerte de Justin. Se llamó a la policía local quienes empezaron de inmediato las investigaciones sobre la muerte de Justin, mientras que Don, su padre, volvía a casa para informarle a su esposa que su hijo había muerto. 

Excepto que no estaba muerto. Por lo menos no para Gerald Coleman, un médico veterano del departamento de emergencia del hospital Lehigh Valley a donde fue llevado el cuerpo de Justin. ¿La Razón? “Mi razonamiento clínico es muy sencillo: Tienes que estar caliente para estar muerto” aseguró Coleman.

El médico ordenó a los paramédicos empezar de inmediato las maniobras de resuscitación de CPR en el hombre que ya no tenía pulso, presión arterial y que lucía completamente muerto. Justin se lo agradecería un mes más tarde mientras en una conferencia contaba su traumática experiencia con la muerte. 

La razón por la que Justin salió con vida de la experiencia es por la forma en la que el cuerpo reacciona cuando está expuesto a fríos extremos. El metabolismo es capaz de detenerse casi por completo en fríos muy extremos. Esto en algunos casos (como el de Justin) pueden salvarle la vida a una persona. Sus células “dormidas” no necesitarán oxígeno por lo que no importa si su corazón late a 1 por minuto o si el paciente ya no respira, esto lo mantendrá con vida el tiempo suficiente para que alguien empiece con las maniobras de resuscitación y así reactivar una máquina que estaba en stand by, por ponerlo de una forma sencilla.

Al final, Justin estuvo en coma por dos semanas pero al despertar no tenía ningún problema neurológico y lo único que perdió en la experiencia fueron 3 dedos del pie por necrosis por frío. ¡Que suerte!

 

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